Autor

Luis de la Rosa Fernández, gramático y poeta, catedrático de Lengua y Literatura Españolas, nació en Galera (Granada) en 1948. Obtuvo su licenciatura en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Granada (Sección de Filología Románica) en 1972 y este mismo año inició su etapa docente en el Instituto Virgen de la Caridad de Loja (Granada). Poco después obtuvo por oposición una plaza en el Instituto Séneca de Córdoba y allí desarrolló su trabajo hasta el año 1984 en que se trasladó al Instituto Padre Manjón de Granada. Estando aquí se jubiló en 2008.

Coautor de libros de texto para el bachillerato y autor de artículos lingüísticos y literarios, su obra más ambiciosa ha sido su Curso de Lengua española. Gramática: teoría, norma y práctica, un manual que en su cuarta edición se ofrece en esta  página para su consulta o descarga.

En cuanto a su obra poética hay que señalar que ha publicado dos libros: Si acaso me leyeras algún día,  publicado por la editorial Dauro y Si acaso me leyeras algún días,  de la editorial Rilke, ambos  en el año 2017. Esta última obra ha obtenido recientemente el premio de la AEP, Premio de la Asociación de editores de Poesía 2017 a la MEJOR OBRA DE POESÍA DE HABLA HISPANA.

Tras un prolongado silencio de casi dos años después de recibir por su anterior publicación —No quedan ruiseñores junto al río — el premio de la AEP (Asociación de Editores de Poesía) al mejor libro de poesía en lengua hispana de 2017, nace a la luz una nueva obra poética del escritor Luis de la Rosa Fernández titulada «Cantos de amor y naturaleza», publicada por la editorial  Vitruvio, Madrid 2019.

Este está articulado en dos partes que responden fielmente al título. La primera ocupa los dos tercios del libro, y es una serie de poemas relacionados con el tema amoroso, clásico tema poético con el que el poeta se recrea en los distintos matices que este sentimiento provoca en el ser humano.

La segunda parte desarrolla una temática relativa a la naturaleza en la que se hacen descripciones de estampas donde el autor proyecta su espíritu, haciéndonos descubrir un paisaje intensamente ligado a una experiencia vital que marca profundamente a este libro.

Respecto a las formas expresivas hay que resaltar el magistral uso del soneto que nos recuerda lo mejor de la poesía clásica. Pero junto a esta combinación estrófica de tan largo raigambre en la literatura desde los tiempos de Petrarca, el uso de la silva y del verso libre tienen también en este poemario su oportunidad, junto con deliciosos romances de carácter eminentemente lírico que conectan perfectamente con los preciosos romances que nos dejó en legado el Romancero Nuevo, y también el Viejo, en su faceta más intimista.